En pocas palabrasEl volumétrico de Don Ramiro dice que sus tres estaciones vendieron 92,400 litros la semana pasada, y está bien. Lo que no dice es cuánto de ese dinero ya está en el banco y cuánto le deben todavía: la terminal, la valera, el cliente de flotilla. Los litros los cuenta el volumétrico; los pesos, alguien más.
Lunes, ocho de la mañana. Don Ramiro abre el reporte del volumétrico de la semana: sus tres estaciones despacharon 92,400 litros. Tanques, mangueras y registros, todo en orden.
Doña Pilar, su socia, lee el número por encima de su hombro y hace la única pregunta que importa:
—¿Y cuánto de eso ya está en el banco?
Es una pregunta justa, y el volumétrico no la contesta: él cuenta litros.
Lo que cuenta el volumétrico
El control volumétrico mide combustible: lo que entra a tus tanques, lo que hay en ellos y lo que sale por cada manguera, por turno y por isla. Lo hace con el equipo de un proveedor autorizado y produce los registros que te pide la autoridad.
Su pregunta es ¿cuántos litros?, y la contesta bien. De pesos no sabe nada: no sabe si ese litro se pagó en efectivo, con tarjeta, con un vale o a crédito, ni si el dinero ya llegó.

Cinco formas de que te paguen
Esos 92,400 litros se cobraron de cinco maneras, y cada una tiene su propio camino hasta tu banco:
- Efectivo. Sale de la isla en la entrega de cada despachador. Si falta, falta en una isla y con nombre.
- Tarjeta. Pasa por tus terminales y el banco la deposita días después, en lotes, menos su comisión.
- Vales propios. Los vendiste por adelantado; se aplican como billete cuando el cliente carga.
- Valeras. Edenred, Sí Vale y las demás te pagan semanas después de que el cliente cargó.
- Clientes de flotilla. Cargan hoy y pagan a fin de mes.
El volumétrico ve un solo número: litros. El dinero va por cinco caminos, y en cualquiera se puede quedar.
El lunes de Don Ramiro, con todo a la vista
Con Portal Gasolinero, la misma mañana tiene respuesta, camino por camino:
- El efectivo: cada isla de cada turno, con lo que debía entregar, lo que entregó y la diferencia. Esa semana, todo dentro de lo permitido salvo una isla, con su motivo escrito.
- La tarjeta: cada cobro con su depósito del banco. Una terminal de la estación norte tiene cobros que el banco todavía no deposita, y el portal los enlista: “Registrado, el banco no lo tiene”.
- Los vales: qué vales siguen sin usarse y cuáles vencen en los próximos 30 días, para llamarle al cliente antes.
- Las valeras: cuánto te debe cada una y desde cuándo.
- Las flotillas: lo que debe cada cliente, cuándo vence y cada carga. Don Gaspar debe $39,100 y vence en nueve días.
A las ocho y media, Don Ramiro le contesta a Doña Pilar con cifras: lo que ya está en el banco, lo que viene en camino y lo que hay que ir a cobrar.

Donde están conectados
Tu volumétrico sigue siendo el tuyo. Donde está conectado, la venta llega sola, despacho por despacho, y nadie la escribe a mano. Y si además se capturan las lecturas del contador de cada dispensario, el sistema las compara con el volumétrico y nombra el dispensario que no coincide.
La pregunta de esta semana
De lo que vendiste la semana pasada, ¿cuánto ya está en tu banco y cuánto te deben todavía, y quién te lo debe?
Si para contestar tienes que llamarle a tu gerente, a tu contadora y al banco, los litros los tienes contados. El dinero, todavía no.
¿Quieres ver el lunes de Don Ramiro en la pantalla?
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